UNA
VICTORIA DISFRAZADA
Sofía
Flores
Para
muchos políticos inclusive nuestro presidente Ollanta Humala es una gran
victoria haber conseguido un porcentaje de mar
y perdido otro, en todo caso otros se consuelan con un fallo que puso fin a los problemas limítrofes con Chile después de muchos años.
Más allá
de los porcentajes y polémicas técnicas,
este fallo le ha dado a Chile una parte de nuestro territorio que no le pertenece,
como siempre ha ocurrido en nuestra historia cuando al Perú siempre le ha
tocado perder, ceder, o transigir en aras a una buena fe con nuestros países vecinos,
así recurramos hasta el mismo tribunal
de la Haya.
Por
supuesto no es posible llorar por la leche derramada o seguir lamentándonos porque no se hizo,
nuestra mala democracia ha permitido
esos impases, en especial los pésimos dos últimos gobiernos, Toledo el llamado a
recuperar la democracia se sintió incapaz de resolver este problema
simplemente lo hizo a un lado, y cuando
llega Alan García se lava las manos y
nos manda al tribunal de la Haya.
Solo el
tiempo nos demostrara lo falaz de esta
victoria cuando en términos económicos veamos quien se beneficiara mejor con
las riquezas del mar y quien le podrá sacar más provecho, honestamente
Chile tiene mejor expectativa , aunque esperemos a ver el desenlace.
Pero ni
el mismo tribunal de la Haya ha conseguido concientizar o dejar un precedente para frenar
las malas acciones expansionistas de países como Chile, en este aspecto
ha sido un rotundo fracaso para la democracia,
porque a nivel mundial vemos muchos conflictos por razones limítrofes causados
por la codicia expansionistas de países que lo
justifican en defensa de la democracia,
con el visto bueno de las
organizaciones pro derechos humanos.
Chile no
aprendió del pasado ni se le ha podido concientizar, en respetar la soberanía ajena, Chile vive de un
territorio mal ganado con sangre, un
territorio que nunca le perteneció, por el contrario desde las aulas ellos
justifican este proceder , concientizándolos
no en el respeto a la propiedad ajena , sino en la fuerza , intimación u otras artimañas para apropiarse del bien
ajeno.
Perú
tampoco aprendió del pasado y hoy sigue siendo el país que ante los golpes da la otra mejilla en
aras a una buena vecindad.