sábado, 25 de enero de 2014

PARA BIEN O PARA MAL
Por Sofía Flores

Respetar los derechos limítrofes ha sido una de las principales causas de conflictos internacionales,  peor aun cuando la codicia es orientada a propósitos expansionistas, ya sea por la razón o por la fuerza, en ambos casos  este enunciado es una puerta abierta  a una clara violación de los derechos ajenos.
Podemos entender las limitaciones de espacio en muchos países, pero ello no es un obstáculo para su desarrollo , tal es el caso de suiza u Holanda quienes  gracias a su ingenio han sabido construir  países prósperos,  Chile por el contrario es un país cuyo territorio fue ampliado por la fuerza , podemos reconocer  el trabajo de sus gobernantes y del mismo pueblo chileno para ser hoy una potencia sudamericana, la  realidad nos muestra un país con gran potencial a desarrollar , de allí la gran cantidad de empresas chilenas asentadas en diversas partes del mundo, entre ellos el Perú.
El inminente fallo de la corte internacional de la haya por el diferendo marítimo entre Perú y Chile, podrá fin a un altercado que  bien habría podido ser resuelto  entre ambos países, Pero falto tolerancia, sensatez e hidalguía.
Perú debe aprender a defender sus fronteras con prontitud sin dilatar situaciones que perjudiquen nuestra soberanía   y Chile debe aprender a respetarlas, en ambos casos aprendiendo también a conciliar ante cualquier conflicto para beneficio de las naciones ansiosas de vivir en paz.
Asimismo tenemos a un sector de peruanos y chilenos  quienes se ganan el sustento de la pesca en esas aguas, ellos no solo necesitan un fallo que los beneficie, ellos necesitan del apoyo de sus países, poco servirá la resolución de la Haya si no hay una predisposición de los gobiernos en acercarse a ellos escuchando y solucionando sus problemas.
En el Perú  es notoria la ausencia del estado en aquellas zonas demasiado alejadas  o perdidas en la indiferencia, aunque algunos políticos queriendo ganarse unos puntitos de popularidad, invocan al abanderamiento de las casas, incentivando el  amor a la patria, un sentimiento que para muchos es solo oportunista ante la indiferencia de sus autoridades.
Solo podremos hablar de un triunfo cuando nuestros políticos promuevan una democracia  por todos y para todos, el amor a la patria se demuestra con hechos, nuestros gobernantes tienen esa misión.
Esta resolución para bien o para mal debe procurar en nuestro gobierno una actitud más inclusiva hacia esos sectores aunque pequeños, esperan el respeto a sus derechos.





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