NADINE HEREDIA
UNA
CARTA MAL JUGADA
Sofía
Flores
Nadine
Heredia toma las riendas de un asunto bajo la intimidación de investigar desde
el comienzo la red de corrupción de Vladimiro Montesinos, y así construir un laberinto donde esconder
el caso López Meneses.
En esta ocasión
la Sra. Nadine comienza un traspiés llevada
por la adulación y la soberbia, seguir con el estilo de gana Perú en amedrentar
al enemigo con insultos, insinuaciones y provocaciones, algo tan denigrante muy lejos de una defensa alturada propia de
una primera dama.
Un primer
ministro apoyando esta maniobra de
ahogado, sigue la jugada de Nadine Heredia
mientras se esconden los penosos problemas de la gestión de Ollanta Humala, en
todo caso la misión es dilatar el asunto, levantar más polvo, en fin seguir haciéndonos
los incautos como si los peruanos no tuvieran cerebro.
Lo
concreto, real y demostrado fehacientemente es que el caso López Meneses sucedió
en el gobierno de Ollanta, Ollanta permitió este tipo de seguridad, Ollanta es
el responsable de la dirección del país, Ollanta como presidente es la persona
que coordina con las fuerzas armadas todo lo relacionado a la seguridad
nacional, allí está inmerso la seguridad a las personas y/o lugares estratégicos,
Ollanta debe responder por los errores de su gestión y todo su entorno, así como al ex presidente Fujimori se le
condena por acciones ocurridas en su gestión.
Asimismo
con esta idea, seguirá afectando la estabilidad de nuestras fuerzas policiales,
ahora tan necesarias para la seguridad de nuestra sociedad, al final serán los
peruanos quienes seguirán con el caos de la inseguridad
Nadine
Heredia torpemente se incluye en la
actitud de sus partidarios para atacar, no para esclarecer una responsabilidad,
no para aceptar errores y enmendarlos, esta
vez está dando la cara jugando una de sus cartas de simpatía, para dificultar
la investigación a tan bochornoso escándalo.
Nadine
Heredia no es quien gobierna, no es la persona indicada para solucionar este
problema, en lugar de asumir el rol inteligente y alturado de una primera
dama con mucho tacto, utiliza el lado
reverso de la incompetencia, tal como son la mayoría de los funcionarios en el
gobierno.
Dejemos la confrontación, el Perú necesita un
gobierno transparente trabajando por el país, en ese sentido Gana Perú debe
aceptar sus errores, reconociéndolos podrá
enmendarlos, dejar de levantar polvaredas de escándalos distrayendo a la población
de sus verdaderos problemas.
Tuvimos a
una Elián Karp soberbia, altiva y despreciativa, ella no tenía ambiciones políticas
más bien monetarias, esperemos que
Nadine Heredia no siga este camino, beneficiarse de una nación para provecho político,
es simplemente un vergonzoso abuso de
poder escondiendo una red de tráfico de influencias.