martes, 19 de noviembre de 2013


POR LA VALLA MAS PEQUEÑA

Por Sofía Flores

Un personaje que se pierde en el sillón presidencial es Ollanta Humala,  cada palabra, cada  mensaje, tiene el tinte de ser otros  quienes le redactan sus intervenciones y son los verdaderos dirigentes en el gobierno de nuestro país.

Una entrevista para deslindar responsabilidades por el escándalo López Meneses, termino en una tragicomedia más, siguiendo los pasos de un Alejandro Toledo, un Juez Cesar San Martin,  hasta una Susana Villarán, todos ellos junto con Ollanta tienen ahora un común denominador, la culpa no es de ellos , los culpables son los miembros de la policía nacional  por su corrupción o por no saber actuar.

La corrupción está en todos lados desde el nivel más alto, hasta el más pequeño, la policía nacional no esta exento a estos problemas dentro de su institución, hay malos elementos, pero también hay personas dignas, quienes son los primeros en dar cara ante los conflictos cotidianos de nuestra sociedad, cuando algún peruano tiene un percance delincuencial, lo primero es dirigirse a la policía nacional.

Nada más vergonzoso para Ollanta y toda su comitiva que justificar el escándalo por el lado más débil el chivo expiatorio  menos pagado y con menos privilegios, el asunto es tener un culpable , y si se trata de derrumbar toda institución cercana al pueblo , no importa, la base para una seguridad ciudadana no es tan importante .

En el gobierno de Ollanta Humala, donde su función es solo ser un personaje decorativo de nuestra democracia,  existe corrupción que no está siendo controlada como debe ser, se están cometiendo los peores tráficos de influencias ante la mirada pasiva y convenida de sus partidarios,  se está atentando contra la seguridad de un país, contra la credibilidad internacional generando desconfianza.

Las pruebas están a la luz, para el que quiera ver y no esconderse tratando de proteger sus intereses.

Ollanta una vez más toma riendas a su espíritu deportivo y se encauza por la valla más pequeña para salvaguardar su banda presidencial.

Una entrevista  con una periodista Patricia Del Rio, a quien se le conoce por su vehemencia, agresividad, y hasta impertinencia, pero con Ollanta tuvo o le hicieron tener  un freno en sus intervenciones, en todo caso la periodista también conocida por su simpatía hacia los caviares, fue de gran ayuda para Ollanta.

Muchos  cabos sueltos, mucha cobardía, mucha indiferencia, para generar más enfrentamiento en un país que necesita  confianza, seguridad y  reconciliación.

  

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