BUENAS
INTENCIONES
CON
CEREBRO Y SIN CEREBRO
Por Sofía
Flores
Midiendo
la realidad estamos percibiendo un país estable económicamente, con muchas inversiones,
pero internamente este beneficio no se refleja en la mayoría de peruanos, por
el contrario nuestra cultura individualista permite el enriquecimiento, explotación,
discriminación y abuso del más fuerte, son aquellos a quienes no les importa el
porvenir del resto, mucho menos del país.
No
podemos ignorar la creciente competencia feroz entre empresarios, negociantes, políticos etc., en
medio de ellos la gran masa de peruanos en especial los jóvenes quienes se ven
limitados en progresar por la falta de oportunidades o por los abusivos
horarios de trabajo, un ejemplo palpable de mezquindad e indiferencia.
Como
resultado de la falta de gobernabilidad en Ollanta hoy cada quien defiende lo
suyo, esto lo demuestra el gran panorama de huelgas a nivel nacional, aquí el
principal motivo es económico, aquí no hay buenas intenciones, los acuerdos se
hacen dejando espacios para en determinado momento pedir más, estamos ante una situación
competitiva de todos los sectores, yo pido, tu pides, todos pedimos.
El
estado y toda la burocracia democrática han aprovechado este momento de
estabilidad financiera para incrementar su economía personal sabiendo el
descontento a generar, ante los múltiples problemas por la desigual e injusta distribución económica por parte del
estado.
El
gobierno de Gana Perú a cada momento muestra sus buenas intenciones, pero sin
un resultado eficaz a comprobar.
Buenas intenciones para inaugurar una ampliación
en determinados hospitales, más consultorios
pero con falta de médicos, especialistas y/o infraestructura.
Programas
de asistencia social transformados en donaciones
sin una estricta planificación y/o
adecuado aprovechamiento de los recursos considerando las necesidades de cada
zona, pero asimismo ayudándoles a ser autogestionarios, afín de no vivir solo de dadivas.
Un
sistema educativo a merced de ideologías
subversivas generadas por el resentimiento económico de sus educadores quienes egoístamente han perdido su vocación de
formar e instruir a nuestras próximas generaciones , con ello desechan tambien
un futuro mejor para ellos.
Inseguridad ciudadana por la falta de un adecuado
sistema de inteligencia, acompañado de un deficiente poder judicial, jueces,
fiscales y demás se valen de los
principios legales para quedar en impunidad, para continuar con la corrupción o con
leves sanciones, el caso de Ancash es un trágico ejemplo, asimismo impunidad para algunos como
Ecoteva o Alan García pero
intransigencia y ensañamiento como para el caso Fujimori, ante ello el panorama
de “justicia “seguirá siendo una utopía.
Un
sector minero que aún no puede ser aprovechado por el país.
Buenas
intenciones para generar más organismos burocráticos, mas autoridades, anchar más
la brecha en donde pueda penetrar más corrupción, bien sabemos el estado es un
mal empresario de lo contrario plasmaría en hechos el principio administrativo referido a la optimización
de recursos, los cuales deben dar resultados
en ello se basa su existencia, de lo contrario son una perdida para el país despilfarrando el dinero de todos los
peruanos.
La
estabilidad financiera no es una garantía eterna, nuestro pasado democrático lo
comprueba por la negligencia e indiferencia de nuestros políticos, aunque la tan mencionada transformación de Ollanta es un
fracaso, nuestro gobierno y todos los involucrados tienen su cuota de
responsabilidad para con la nación, en
el también debemos incluirnos mejorando nuestra manera de actuar unos con otros respetando las leyes, no solo criticando.
Buenas
intenciones es el gobierno de Ollanta junto con su mujer, la vanidad siempre
triunfa en personas cuya ansia de poder opaca sus principios, este el caso de
Nadine Heredia una primera dama pegada a
cada decisión de su esposo, pero con
tan mala suerte o tan poco cerebro para no acertar una sola estrategia con éxito.
Gracias a esta influencia tenemos
un gobierno con la mayor cantidad de nombramientos, renuncias y pocos resultados.
Hasta
hoy poco cerebro en las decisiones de esa pareja presidencial, muchos
partidarios protegiendo una gobernabilidad inexistente en Ollanta, aún nos
queda la esperanza, pero seguiremos esperando un gobierno con cerebro o sin
cerebro.
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