lunes, 26 de mayo de 2014



BUENAS INTENCIONES

CON CEREBRO Y SIN CEREBRO

Por Sofía Flores

Midiendo la realidad estamos percibiendo un país estable económicamente, con muchas inversiones, pero internamente este beneficio no se refleja en la mayoría de peruanos, por el contrario nuestra cultura individualista permite el enriquecimiento, explotación, discriminación y abuso del más fuerte, son aquellos a quienes no les importa el porvenir del resto, mucho menos del país.

No podemos ignorar la creciente competencia feroz entre  empresarios, negociantes, políticos etc., en medio de ellos la gran masa de peruanos en especial los jóvenes quienes se ven limitados en progresar por la falta de oportunidades o por los abusivos horarios de trabajo, un ejemplo palpable de mezquindad e indiferencia. 

Como resultado de la falta de gobernabilidad en Ollanta hoy cada quien defiende lo suyo, esto lo demuestra el gran panorama de huelgas a nivel nacional, aquí el principal motivo es económico, aquí no hay buenas intenciones, los acuerdos se hacen dejando espacios para en determinado momento pedir más, estamos ante una situación competitiva de todos los sectores, yo pido, tu pides, todos pedimos.

El estado y toda la burocracia democrática han aprovechado este momento de estabilidad financiera para incrementar su economía personal sabiendo el descontento a generar, ante los   múltiples problemas por la desigual e  injusta distribución económica por parte del estado. 

El gobierno de Gana Perú a cada momento muestra sus buenas intenciones, pero sin un resultado eficaz a comprobar.

 Buenas intenciones para inaugurar una ampliación en determinados hospitales, más consultorios  pero con falta de médicos, especialistas y/o infraestructura.
Programas de asistencia social  transformados en  donaciones  sin una  estricta planificación y/o adecuado aprovechamiento de los recursos considerando las necesidades de cada zona, pero asimismo ayudándoles a ser autogestionarios, afín de no  vivir solo de dadivas.

Un sistema educativo  a merced de ideologías subversivas generadas por el resentimiento económico de sus educadores  quienes egoístamente han perdido su vocación de formar e instruir a nuestras próximas generaciones , con ello desechan tambien un futuro mejor para ellos.

 Inseguridad ciudadana por la falta de un adecuado sistema de inteligencia, acompañado de un deficiente poder judicial, jueces, fiscales y demás  se valen de los principios legales para quedar en impunidad, para continuar con la corrupción  o  con leves sanciones, el caso de Ancash es un trágico  ejemplo, asimismo impunidad para algunos como Ecoteva o Alan García  pero intransigencia y ensañamiento como para el caso Fujimori, ante ello el panorama de “justicia “seguirá siendo  una utopía.

Un sector minero que aún no puede ser aprovechado por el país.

Buenas intenciones para generar más organismos burocráticos, mas autoridades, anchar más la brecha en donde pueda penetrar más corrupción, bien sabemos el estado es un mal empresario de lo contrario plasmaría en hechos  el principio administrativo referido a la optimización de recursos, los cuales deben dar resultados  en ello se basa su existencia, de lo contrario son  una perdida para el país  despilfarrando el dinero de todos los peruanos.

La estabilidad financiera no es una garantía eterna, nuestro pasado democrático lo comprueba por la negligencia e indiferencia de nuestros políticos, aunque la  tan mencionada transformación de Ollanta es un fracaso, nuestro gobierno y todos los involucrados tienen su cuota de responsabilidad para con la nación,  en el también debemos incluirnos mejorando nuestra manera de actuar  unos con otros respetando las leyes, no solo criticando.

Buenas intenciones es el gobierno de Ollanta junto con su mujer, la vanidad siempre triunfa en personas cuya ansia de poder opaca sus principios, este el caso de Nadine Heredia  una primera dama pegada a cada decisión de su esposo,   pero con tan mala suerte o tan poco cerebro para no acertar una sola estrategia con  éxito.  Gracias a esta influencia  tenemos un gobierno con la mayor cantidad de nombramientos, renuncias  y pocos resultados.

Hasta hoy poco cerebro en las decisiones de esa pareja presidencial, muchos partidarios protegiendo una gobernabilidad inexistente en Ollanta, aún nos queda la esperanza, pero seguiremos esperando un gobierno con cerebro o sin cerebro.

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